Volver a la página principal

Volver al Indice de Novedades

Lo nuevo, lo malo y lo bueno

Nuestro propio taller

Foros de discución

Envía tu colaboración y participa

Los mitos inmortales

El perfil de nuestros usuarios

Preguntas y respuestas de toda clase

Vea nuestros enlaces

Principal  

Novedades  

Noticias  

Laboratorio  

Foros  

Colaborar  

Misterio y leyenda 

¿Quienes somos?  

FAQ  

Links

 

 

web amigas:

Macro Clasificados

Enlaces Favoritos

Macro Remates

Macro Regalos

Cámaras Digitales

Macro PC

Macro Celulares

Macro Fierros

Macro Tienda

Macro Tuning

Tu Agencia

Macro Notebooks

Alepo Libros

Macro Mujer

Bolsa de Clasificados

Macro Bebés

Macro Deportes

Electrónicos

ClassifiedAd 4 Free

Online Store

 

 

 

 

 

 

 

Inmortalidad, ¿un sueño o una pesadilla?

Escrito por: JD

Quién alguna vez no deseó la inmortalidad. Quién no imaginó cuando niño lo que sería vivir por siempre. Tal vez muchos de ustedes se sientan identificados, pero un porcentaje muy pequeño de aquellos que un día se atrevieron a soñar con la inmortalidad pensaron seriamente en sus implicaciones. La inmortalidad puede ser una verdadera pesadilla... ¿o no?... 

El inmortal tiene un serio problema, si de no morir se trata. La muerte acecha en cada esquina. Es fácil para cualquiera imaginar la posibilidad de nunca envejecer, de poseer la inmunidad total frente a agentes externos, la capacidad de adaptación a las condiciones más extremas que un ecosistema o condiciones no naturales nos puedan imponer, la capacidad maravillosa de regeneramiento celular y el control total para la reconstrucción de nuestros miembros u órganos dañados. Situémonos aquí, donde todo nos es ajeno y donde nada nos afecta. Nada, hasta que un camión aparecido de repente nos aplasta el cráneo contra el piso y nuestro cerebro desaparece en pequeñas partículas esparcidas por todo el pavimento. Un panorama no muy alentador.  

En determinados casos, la reconstrucción es (o será en un futuro próximo) posible. Pero si el daño es total sólo una máquina del tiempo podrá devolvernos la vida. 

Para clarificar un poco más las cosas, consideremos que en lugar de un atropellamiento se trata de un tropezón. Sí, caemos dentro de una inmensa olla de hierro fundido. Literalmente nuestro cuerpo desaparece. Adiós mundo cruel. Quizás para esa fecha conseguimos ya acumular trescientos o cuatrocientos años de vida, logramos prolongar nuestra existencia más de lo que pudo hacer medicina convencional alguna, pero no más que eso. La muerte nos sorprendió, y cuando menos lo esperábamos. 

Busquemos soluciones. Con la tecnología adecuada, la información de nuestro cerebro podría ser duplicada, y nuestro cuerpo reconstruido posteriormente a cualquier accidente. Una alternativa sería, también, guardar en el ropero un cuerpo totalmente nuevo por si acaso. Mente y cuerpo resguardados de cualquier imprevisto. Entonces, antes de salir de casa nos deberíamos tomar unos minutos para hacer una copia de seguridad rutinaria de nuestra información, lo que equivaldría a una copia de seguridad de un archivo de Word o Excel en las computadoras actuales, para luego partir hacia la calle a enfrentar el peligro. En la misma esquina, apenas unos segundos después, un cable de alta tensión cae sobre nuestra cabeza. La potencia es tal que destruye absolutamente todos nuestros tejidos, los médicos no dudan en confirmar nuestra muerte y, por supuesto, la imposibilidad absoluta de recuperación. Nuestros órganos no sirven ni siquiera como comida para el perro. Pero todos saben que  acabamos de hacer una copia de nosotros mismos y uno de nuestros amigos no tarda, ante la absoluta seguridad del médico sobre nuestra condición fatal, en descongelar la réplica de nuestro cuerpo y cargarle toda la información almacenada en el Pentium 3000. Milagro!!! Hemos vuelto a nacer. Hacemos una fiesta y otra vez la rutina. Ahora, como medida de precaución, y gracias al último susto, la copia de seguridad la hacemos cada tres o cuatro horas. 

Pero, ¿y si el médico se equivoca? ¿Si en lugar de caernos sobre la cabeza un cable de alta tensión nos da un ataque de epilepsia o ingresamos en estado de coma y un médico mal experimentado nos declara muerto? ¿O si un amigo, por el susto, se apresura y sin que nosotros hayamos muerto descongela el cuerpo y carga su cerebro? Cuando nos recuperemos del golpe o el ataque nos encontraremos con otro yo caminando por nuestra casa, durmiendo en nuestra cama. ¿Cuál de los dos es el yo verdadero? ¿No pensarán los dos ser la misma persona? Si alguien decide eliminar a uno, ¿cuál es el que debe morir?

Otras cuestiones, de las tantas que surgen cuando uno se echa a andar por caminos tan escabrosos, son si volvemos a ser nosotros cuando lo único que queda es nuestra memoria almacenada en una computadora o en un cuerpo semi-artificial. Si la computadora es capaz de procesar e interpretar nuestra mente almacenada en ella, ¿somos nosotros los que estamos dentro de la computadora? Cuando hacemos esta copia de seguridad, y nos dirigimos a la computadora, ella debería respondernos (si es que está procesando el contenido de nuestra mente) de la misma manera que lo haríamos nosotros. De ser así, ¿cómo podríamos establecer dónde estamos nosotros realmente? Estamos en nuestro cuerpo o estamos dentro de un ordenador. Lo que hay en la computadora, ¿es algo así como nuestro hijo?

¿Qué es el yo? ¿Poseemos alma? ¿Se puede duplicar el alma? Si lo hacemos, ¿Cuál de los dos es nosotros? ¿Pueden coexistir dos o más réplicas? ¿Podemos arriesgarnos a vivir dudando sobre si aún estamos vivos?

En definitiva, y sabiendo que podríamos continuar conjeturando por los siglos de los siglos, voy a concluir un poco apresuradamente este comentario afirmando que un inmortal no puede salir tranquilo a la calle. Y aunque suene en tono de broma, es una dura verdad. ¿Deseas vivir por siempre? ¿Te has unido al Club del Inmortal para, precisamente, no morir? Pues te has tomado el trabajo más difícil. La tarea no será nada grata, y posiblemente debas vivir una vida de auto confinamiento para conseguir tu objetivo. O no.

Algo debe quedar claro: primero, la inmortalidad no es para cualquiera, y segundo, por lo que sabemos, nadie puede asegurarte que serás inmortal por siempre.

Así como la vida, la inmortalidad puede ser una verdadera pesadilla.

JD

 

 

 

 

 

 

© 2002 - Club del Inmortal - Todos los derechos reservados

Prohibida la reproducción del material contenido en esta página sin la autorización por escrito de sus propietarios. email: info@clubdelinmortal.com.ar